Bárbara Rodriguez
Durante tres días, del 30 de mayo al 1 de junio de 2026, el Alcázar de Jerez volvió a convertirse en el epicentro mundial de los vinos nobles. La decimotercera edición de Vinoble confirmó una vez más por qué este salón internacional sigue siendo una cita única en el calendario vinícola mundial. Ninguna otra feria reúne con semejante especialización a los grandes vinos generosos, dulces, fortificados y de larga crianza procedentes de países tan diversos como España, Portugal, Francia, Chipre…
La edición de 2026 reunió a 66 expositores de ocho países y recibió a miles de profesionales procedentes de cerca de cuarenta naciones, consolidando a Jerez como la capital internacional de los vinos nobles. Además de las tradicionales catas magistrales, el protagonismo volvió a recaer sobre los expositores, auténticos guardianes de algunos de los vinos más fascinantes que existen actualmente en el mercado.

Recorrer Vinoble es recorrer siglos de historia líquida. Es pasar de un VORS jerezano con más de treinta años de crianza a una Commandaria chipriota heredera de la Edad Media; de un Banyuls francés nacido frente al Mediterráneo a un Oporto procedente de los escarpados bancales del Duero. Cada stand ofrece una interpretación distinta de cómo el tiempo transforma el vino.
El universo VORS y VOS de la D.O. Jerez
Uno de los espacios más visitados del salón fue el dedicado a los vinos VORS y VOS del Consejo Regulador de Jerez y Manzanilla. Estos sellos representan algunas de las categorías más exclusivas del mundo del vino.
Los VOS (Very Old Sherry) certifican vinos con una vejez media mínima de veinte años, mientras que los VORS (Very Old Rare Sherry) garantizan crianzas superiores a los treinta años. Son auténticas reliquias enológicas donde el tiempo se convierte en un ingrediente más.
En el stand pudieron degustarse amontillados, olorosos, palo cortados y pedro ximénez que reflejan el extraordinario patrimonio bodeguero del Marco de Jerez. La complejidad aromática, la profundidad gustativa y la capacidad de transmitir décadas de historia en una copa siguen siendo una de las señas de identidad que diferencian a Jerez del resto de regiones vinícolas del mundo.














Leclerc Briant: el champagne biodinámico que conquistó Jerez
Entre las sorpresas internacionales destacó la presencia de Champagne Leclerc Briant, una de las casas más respetadas dentro del movimiento biodinámico francés.
Sus champagnes demostraron que la nobleza del vino no siempre depende de largas crianzas oxidativas. La pureza de la fruta, la precisión de las burbujas y la profundidad mineral de sus elaboraciones ofrecieron un contrapunto fascinante frente a los vinos fortificados presentes en el salón.
Especial atención despertaron sus cuvées elaboradas bajo criterios biodinámicos, capaces de combinar tensión, elegancia y una extraordinaria capacidad gastronómica.

Jorge Ordóñez Selecciones: Málaga en estado puro
Uno de los espacios con mayor afluencia de profesionales fue el de Jorge Ordóñez Selecciones. El grupo malagueño continúa siendo uno de los grandes embajadores internacionales de los vinos dulces españoles.
La colección de vinos elaborados en diferentes zonas marca una concentración de calidad que es el denominador común de sus vinos.

Viuda de Manjón: el tesoro escondido de Sanlúcar
Entre las bodegas sanluqueñas presentes destacó especialmente Bodegas Viuda de Manjón, conocida por su histórica marca La Leona.
Su presencia recordó a muchos profesionales que todavía existen pequeñas joyas familiares capaces de conservar estilos tradicionales prácticamente desaparecidos.

Barbadillo y la diversidad de la crianza biológica
Pocas bodegas representan mejor la evolución de la manzanilla que Barbadillo.
La firma sanluqueña acudió a Vinoble con una selección que permitía comprender la extraordinaria diversidad de la crianza biológica. Desde perfiles frescos y salinos hasta manzanillas de larga crianza y referencias de colección, la bodega volvió a confirmar su condición de referente internacional.
No es casualidad que una de las catas magistrales más interesantes del programa analizara precisamente las diferentes expresiones de la crianza biológica en distintas regiones vinícolas del mundo, contando con la participación de Montse Molina, enóloga de Barbadillo.

Lambouri Commandaria: el vino más antiguo del mundo
Uno de los momentos más emocionantes del recorrido fue la visita al espacio dedicado a Lambouri Commandaria de Chipre.
Considerada por muchos historiadores como el vino con denominación de origen más antiguo del mundo, la Commandaria conserva una tradición que se remonta a la época de las Cruzadas.
Las elaboraciones de Lambouri mostraron una extraordinaria combinación de frutas pasificadas, especias dulces, frutos secos y notas caramelizadas que recuerdan inevitablemente a algunos de los grandes vinos dulces históricos del Mediterráneo.

Ximénez Spínola: la Pedro Ximénez llevada al límite
Si existe una bodega que ha construido toda su identidad alrededor de una única variedad, esa es Ximénez Spínola.
La firma jerezana volvió a demostrar en Vinoble por qué se ha convertido en una referencia internacional en la interpretación de la Pedro Ximénez.
Sus vinos secos, encabezados y dulces permitieron apreciar la versatilidad de una variedad capaz de ofrecer perfiles radicalmente distintos según la elaboración y la crianza aplicada.
La profundidad aromática y la precisión técnica de sus vinos atrajeron a numerosos compradores internacionales interesados en propuestas diferentes dentro del Marco de Jerez.

Quinta das Carvalhas: la elegancia del Duero portugués
Quinta das Carvalhas, es una de las propiedades históricas del valle del Duero. Su Late Bottled Vintage y otras referencias de Oporto mostraron el enorme nivel que atraviesan actualmente los vinos fortificados portugueses. Especialmente interesante resultó su vintage 50 años, toda una joya de la enología.
La precisión de la fruta, la calidad de los taninos y el equilibrio entre dulzor y frescura convierten a estos vinos en algunos de los más admirados por coleccionistas y aficionados de todo el mundo.

Barrialto: el renacimiento de los vinos de pago
Entre los proyectos más comentados por los profesionales figuró Barrialto Viñas & Vinos.
Su propuesta se sitúa dentro de la nueva corriente que está devolviendo protagonismo al viñedo dentro del discurso del Marco de Jerez. Frente a una visión centrada exclusivamente en la crianza y las soleras, cada vez más elaboradores reivindican el valor del pago, del suelo y del origen específico de la uva.
Barrialto encarna perfectamente esta tendencia, ofreciendo vinos donde la albariza y el paisaje adquieren un papel protagonista.

SotoManrique de la Sierra de Gredos a Sanlúcar de Barrameda un paseo por las nubes
La presencia de SotoManrique en Vinoble 2026 aportó una visión diferente dentro de un salón tradicionalmente asociado a vinos generosos, dulces y fortificados. La bodega abulense, es referente de la nueva viticultura de la Sierra de Gredos y la D.O.P. Cebreros.
Presentaban al gran público una de las referencias que despertaron mayor interés Sara, un vino que refleja la filosofía de mínima intervención y máxima expresión del viñedo que caracteriza a la bodega y que elaboran en Sanlúcar de Barrameda.

Los vinos de Canarias: historia, volcanes y futuro
Uno de los espacios más dinámicos de la feria fue el dedicado a los vinos de Canarias.
Representados a través del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, los vinos del archipiélago despertaron un enorme interés entre importadores y sumilleres internacionales.
La singularidad de variedades como Listán Negro, Listán Blanco, Vijariego o Malvasía Volcánica, junto con la influencia de los suelos volcánicos y la ausencia histórica de filoxera, convierten a Canarias en uno de los territorios vitícolas más fascinantes del mundo.
La importancia de esta región quedó reflejada también en una de las catas magistrales oficiales del programa titulada «Canary Wines: A Journey Through History», dedicada a analizar la evolución histórica de estos vinos desde las célebres malvasías que conquistaron Europa en los siglos XVI y XVII hasta las modernas interpretaciones volcánicas actuales.





Mucho más que una feria
Vinoble 2026 dejó claro que los vinos nobles atraviesan un momento extraordinario. Frente a las modas pasajeras, estos vinos representan la paciencia, la tradición y el valor del tiempo.
La edición de este año evidenció además una tendencia muy interesante: el regreso del viñedo al centro del discurso. Cada vez más elaboradores hablan de parcelas, pagos, variedades autóctonas y terroir sin renunciar a las largas crianzas que históricamente han definido a estos vinos.
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