Su nombre evoca una época en la que las bodegas sanluqueñas llenaban de botas los barrios altos de la ciudad y el aroma de la flor impregnaba las calles cercanas al río Guadalquivir.

No es una manzanilla concebida para seguir una moda; es la recuperación de una marca histórica que vuelve a reivindicar una forma de entender la crianza biológica desde el respeto al tiempo y al origen.

Cada botella es un homenaje a Sanlúcar de Barrameda, una ciudad donde el vino no solo forma parte de la economía, sino también del paisaje, la gastronomía y la identidad de sus habitantes.

Allí, donde la humedad atlántica se mezcla con las brisas de poniente y levante, el velo de flor encuentra unas condiciones únicas que ningún otro lugar del mundo puede reproducir.

Esa singularidad convierte a la manzanilla en un vino irrepetible.

Una bodega joven con raíces centenarias

Detrás de Manzanilla Celada se encuentra AC Wines & Spirits, un proyecto impulsado por María Cuquerella y Gerónimo de Angulo.

Aunque la sociedad es de creación reciente, su historia hunde sus raíces mucho más atrás.

La familia de Gerónimo ha estado vinculada al comercio y la crianza de vinos del Marco de Jerez desde mediados del siglo XIX, y la marca La Celada ya aparecía documentada a comienzos del siglo XX.

Más que crear una nueva manzanilla, el objetivo del proyecto ha sido rescatar un patrimonio enológico casi olvidado.

Recuperar una marca histórica significa también recuperar una manera de trabajar donde la paciencia pesa más que la velocidad y donde las soleras siguen siendo el verdadero tesoro de la bodega.

AC Wine & Spirits Fue Gerónimo de Angulo y Poblaciones el primer Angulo que se avecinda en el marco de Jerez, había nacido en Morón de la Frontera en 1732, donde era poseedor de un antiguo mayorazgo
Bodega AC Wines & Spirits

Sanlúcar: un microclima que no admite imitaciones

Hablar de manzanilla es hablar inevitablemente de Sanlúcar de Barrameda.

A diferencia de otros vinos del Marco de Jerez, la manzanilla solo puede criarse dentro del término municipal sanluqueño.

No es una cuestión administrativa; es una cuestión de naturaleza.

La cercanía del océano Atlántico, la desembocadura del Guadalquivir y la constante circulación de aire crean un ambiente fresco y húmedo que favorece el desarrollo del velo de flor durante todo el año.

Esa capa de levaduras protege al vino del oxígeno y le aporta esos aromas tan característicos de almendra fresca, panadería, salinidad y camomila que hacen de la manzanilla uno de los vinos más singulares del mundo.

Atardecer desde la cuesta de Belén en Sanlúcar de Barrameda
Atardecer en Sanlúcar de Barrameda sobre el Guadalquivir

Una elaboración donde manda el tiempo

Tras una fermentación completa del vino base, este se encabeza hasta alcanzar la graduación adecuada para favorecer el desarrollo del velo de flor.

A partir de ese momento comienza la verdadera transformación.

El vino pasa a botas de roble americano donde inicia una larga crianza biológica siguiendo el tradicional sistema de criaderas y solera.

Durante años, el velo de flor consume parte del alcohol, la glicerina y determinados compuestos del vino, moldeando lentamente su personalidad.


Manzanilla Celada

  • Variedades: 100% Palomino
  • Crianza:   sistema de soleras y criaderas tradicional con una larga crianza desafiando los tiempos de la crianza biológica, según la ficha de la bodega pasa 15-17 años
  • Tipo: Vino blanco encabezado y con crianza
  • Botella Catada 75 cl.
  • Degustación a 8ºC
  • Grado Alcohólico: 15.5% vol.
  • Zona: Denominación de Origen Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda
  • NOTA DE CATA: Amarillo dorado con reflejos ligeramente ambarinos que anticipan su larga crianza. Nariz muy compleja. Marcadas notas de almendra tostada, panadería, camomila seca, toques cítricos, manzana deshidratada y hierbas mediterráneas. La salinidad típica de la manzanilla aparece perfectamente integrada con una textura cremosa fruto de la crianza bajo flor. Potente, largo y sabroso final, con muchos matices que te recuerdan a un amontillado, pero manteniendo el atractivo de la manzanilla.
  • CALIFICACIÓN: 95 – Vinos blancos encabezados de crianza biológica

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Manzanilla Celada no pretende ser una manzanilla fácil. Es un vino que exige tiempo, atención y cierta curiosidad. Cada copa descubre un matiz diferente y confirma una idea que en Sanlúcar


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