Hace años que se han quedado en el olvido y hoy su presencia en las casas es meramente anecdótica. Aún se pueden encontrar secándose en algunos de los corredores de las casas de Cuideiru. Antaño era costumbre su uso en todos los puertos pesquero del litoral asturiano. De esta manera recibía distintos nombres, en Llastres golayos y en Cuideiru curadillo.

Se preparaban con distintas clases de pequeños escualos de nuestro litoral, como la lija o el riñón. Se curaban al aire con un palo que ayudaba a que se mantuvieran abiertos y se secaran mejor, también se cubrían con una especie de mosquitera para evitar que los picara la mosca y depositara sus huevos en ellos echándolos a perder. Eran el recurso alimentario de los pescadores y familia en los días de galerna, se les conocía popularmente como “el jamón” del invierno. Se consumían de diferentes maneras, con todo, patatas, legumbres, solos.

Los golayos, una propuesta marinera asturiana casi desaparecida
Golayo en seco

 La receta que os ofrecemos fue preparada hace unos años en Llastres, por gentileza de Primón, parroquiano muy conocido en el pueblo y que no tenía problema en enseñar a trabajarlos.

Se pelan, se trocean y se ponen a remojar en agua fría con unas cáscaras de limón, el tiempo puede variar, dependiendo del tamaño y de la cantidad, pero con unas cuatro o seis horas en nevera puede ser suficiente. A continuación, podemos proceder a su cocinado, esto es blanquearlos en agua. Después los guisamos o freímos al gusto.

Una forma interesante es con el guiso tradicional de “les llámpares”, las lapas en castellano.

Golayos en seco antes de la receta con fabes de la granja
Los Golayos antes de su elaboración

Es un guiso a base de cebolla picada en brunoise y muy pochada a la que le agregamos chorizo sin piel y jamón muy picadito, tras sofreír un poco lo mojamos con sidra natural y dejamos reducimos. Rectificamos de sal y ponemos en esa salsa los golayos, guisándolos un poco.  

Estofamos “unes fabes”, alubias blancas asturianas de la granja, y cuando estén a punto, le incorporamos el guiso de golayos a la sidra. Después emplatamos. Se puede servir caldoso o no, eso al gusto. Es un plato perdido que merece la pena recordar. Recuperar está difícil.

golayos con fabes de la granja


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *